Por fin hemos visto la foto que le hizo J.Á. a P. el otro día. La colgó en su BLOG, junto a varias otras, hace un par de días. Inquietante, como si fuese la ilustración de una pesadilla infantil. La de la abuela tampoco está mal. Se nota que está muy bien iluminada. Tiene, también, el aire de un cuento infantil y perverso. Las demás son igualmente hermosas y raras, como truco de mago o sueño, todas con su poesía surrealista encima...
martes, 20 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
La derrota amarga
El partido de este viernes, el de baloncesto, el de P., fue, sin duda, el más doloroso de todos. Porque el equipo contra el que se midieron era más o menos como el suyo, o incluso un poco peor. Y sin embargo también perdieron.
El principio fue esperanzador, 6-0. Luego remontaron los otros, y de nuevo el EBA se despegó, 12-6. La cosa fue marchando más o menos así hasta que tras un nuevo empate los que se estiraron fueron ellos. Nunca se iban muy lejos, pero allí estaban. Se sucedieron los empates, pero al final, 35-39 para los contrarios... La cara de P. era un poema. Y eso que consiguió una canasta impresionante, en carrera y desde bastante lejos, con una soltura y naturalidad que yo no le conocía... Se la alabe mucho, a ver si le alzaba el ánimo, pero nada...
Yo creo que no jugó demasiado, que el entrenador lo mantuvo mucho tiempo en el banquillo.Se lo habría dicho a su entrenador si no supiese que eso a P. le habría avergonzado lo indecible. Se lo habría afeado amargamente y con aspereza si no fuese un entrenador tan alto y fornido -es el pívot del equipo que juega la liga nacional-. Cuando metió esa canasta imposible, la gente lo aplaudió mucho. Estuve a punto de decirles a todos, en voz alta, que ese era mi hijo. Me contuve en el último instante. Y me di cuenta de que, si no me controlo, podría llegar a ser, sin esfuerzo alguno, uno de esos padres energuménicos y ridículos que siguen a sus hijos a los partidos como las madres de las folklóricas a estas, y matar por él, como la princesa del pueblo.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Perfil urgente de José Bono
Días antes del de la Constitución, escribía esto Martí Gómez en lalamentable.org:
"Escalofríos siento ya a pocos días del último acto de José Bono como presidente de la Cámara de Diputados. Temo su verbo florido, prosa de sonajero, que diría Juan Marsé, con algún extemporáneo ¡Viva España! como colofón. Mucho ha recorrido Bono desde los tiempos en que militaba en el PSP de Tierno Galván, que no lo dejó bien parado en sus memorias porque cuando se olió el cambio Bono se pasó al PSOE, sector guerrista, para luego ser filipista y de ahí que Guerra lo aborrezca por traidor. A lo largo de los años Bono solo ha sido fiel a su aversión al pollo, a su pasión por relacionarse con gente famosa, a hacer declaraciones extemporáneas y al populismo, que desarrolló a toda máquina presidiendo la comunidad de Castilla-La Mancha. Cuando el príncipe Felipe visitó la comunidad Bono editó un lujoso libro que sumía en la confusión: el lector pasaba página tras página con foto de Bono en una y foto de Bono en la siguiente y no acababa de dilucidar si la estrella del evento era el príncipe o Bono. No menos memorable era el video que se ponía en los autocares que llevaban a los ancianos de la comunidad a ver el mar. En el video Bono desplegaba toda su oratoria hablando de olas, espigas, nubes, arena, sol, noches de luna... y esto, recordaba a los viajeros, lo iban a disfrutar gracias a que la comunidad que él presidía corría con los gastos. Iba implícito el corolario “votarme”. Irse de la Cámara de Diputados se va. Dónde intrigará a partir de ahora es lo que falta por saber. Porque intrigar seguirá intrigando. Por el bien de España, por supuesto".
Si alguien escuchó el discurso del señor Bono tan señalado día, habrá comprobado que los temores del Martí -¡qué grande el Martí! (leer con marcado acento catalán)- no eran infundados.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Comparaciones
Este año, a A. le ha tocado dar un curso de Ciudadanía. El libro de texto que llevan los alumnos ha resultado ser malísismo, a pesar de ir firmado por José Antonio Marina -se ve que este hombre solo ha puesto la firma, y el libro, como casi todos los de esa clase, lo habrán elaborado, sin tiempo y mal pagados, algunos becarios-, y tiene que buscar en otras fuentes.
Hace unos días les puso en el vídeo Billy Elliot. A la mayoría les gustó mucho, y les ha dado para varias clases de reflexión y comentario. Sin embargo, ayer, uno de los alumnos le hizo una confesión:
-No está mal la película, mastra -que así les dicen en Munera a los docentes-, pero a mí me gusta más Doraemon.
A., rápida, le replicó:
-Entonces conocerás bien estos versos: "Ojalá mis sueños se hicieran realidad, / se hicieran realidad, porque tengo unnnnn montóooooooon..."
Y se puso a hablarles de Novita y Sisuka y Gigante, a los que conoce bien por P., que también es muy aficionado, y a comentar esa canción, relacionándola con lo que habían hablado a propósito de la película.
Dice que la clase salió muy bien.
Dice que la clase salió muy bien.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Fotografías
Andaba J.Á. haciendo un trabajo para su escuela. Una serie de fotos surrealistas...
Cuando estuvimos hace una semana en Úbeda, le sacó algunas a P., pero no sabemos casi nada de ellas. Se fueron los dos toda la tarde por ahí y luego no solo no nos enseñaron ni una sola de las fotos, sino que apenas nos contaron nada.
De las que sí sabemos algo son de las que le sacó a su abuela. Estaba yo viendo el agónico partido de Nadal y del Potro, cuando me tuve que acercar al servicio... Cuando salía, todavía abrochándome los botones del pantalón como hacen algunos parroquianos en los bares de mi pueblo, ansioso por si me habría perdido algo de tan agónico partido, me llamó J.Á. que estaba en una habitación retratando a su abuela. Necesitaba algo más de luz y me pidió que sostuviese un flexo en alto... La abuela estaba metida en la cama, con el cobertor hasta la barabilla y la cabeza llena de rulos... Le pedía su nieto que compusiese cara de grandísimo espanto, que abriese la boca como si gritase aterrada... Así estuvimos un buen rato, la abuela descoyuntándose la mandíbula, yo en una esquina con el flexo levantado, y J.Á. sin parar de echar fotos...
Cuando regresé al salón aún comenzaban el tie break...
Ahora necesita a alguien para un desnudo. A eso, en la familia, nadie se ha ofrecido. Le ha dicho que no todo el mundo: sus padres, sus abuelos, hasta sus amorosas titas que nunca le niegan nada. Así que me ofrecí yo. Sin embargo, cuando P. escuchó mi disponibilidad, puso un gesto de gran escándalo y me pidió por favor que no lo hiciese, que eso le avergonzaría muchísimo más que cuando me pongo la chaqueta del muerto...
martes, 13 de diciembre de 2011
Del derecho o del revés
Hace unos días nos llevó J. Á. a ver una exposición en el Hospital de Santiago, de pintura y colectiva, porque había colgados en ella dos cuadros de una amiga suya... Al Hospital nunca le decimos que no, porque es una belleza de edificio. No conocemos demasiados sitios como ese... Las esbeltas torres de azulejos de colores, el patio, la fuente, las anchas escaleras... En una esquina está la biblioteca pública y, al otro lado, el pequeño planetario; y en el primer piso el club de ajedrez y la escuela de danza que ahora el nuevo alclade pretende cerrar...
La exposición resultó como acostumbran a ser esta clase de exposiciones: unos cuadros eran raros, otros muy feos y otros incomprensibles. La mayoría eran las tres cosas al mismo tiempo. Solo salvaríamos uno, muy a lo Ruiseñor, de un jardín, que homenajeaba a Sorolla...
Los de la amiga de J.Á. eran unas estampas muy coloristas, con bordados y técnicas muy modernas... En uno se veía la silueta de una vaca puesta del revés, y en el otro una cebra cabeza abajo. A veces se los cuelgan mal en las exposiciones, nos informó J.Á.
-¿Estos están bien así?-le preguntamos. Según J.Á. sí, tanto la vaca como la cebra debían estar así.
-Pues mal asunto-comentamos pensativos.
Y contiué, sentencioso:
-No soy yo nadie para dar consejos sobre el arte pictórico, ni sobre ningún arte, pero si le cuelgan los cuadros del revés, yo creo que eso la debería hacer reflexionar.
Y contiué, sentencioso:
-No soy yo nadie para dar consejos sobre el arte pictórico, ni sobre ningún arte, pero si le cuelgan los cuadros del revés, yo creo que eso la debería hacer reflexionar.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Frédérique Audoin-Rouzeau (Fred Vargas)
Mucho nos gustan las novelas de esta mujer dulce y menuda -eso se suele decir de ella en los periódicos-, y nos parecen casi todas un derroche de imaginación maravillosa. Pues bien, el otro día nos enteramos, en una entrevista en el periódico, de lo que sigue:
"No tengo mucha imaginación, pero una palabra me lleva a una imagen, y esa imagen a otras palabras... Las imágenes van pasando ante mí mientras escribo, como en el cine. Y es siempre un lío controlarlas. Por eso tengo que escribir muy deprisa, porque me da miedo olvidar las cosas que veo..."
Cada una de sus novelas las escribe en 21 días, ni uno más, ni uno menos... La última, que acaba de salir aquí, la escribió en Normandía, que es donde sucede la trama:
"Me fui a Normandía con una mesa y un ordenador. Y todo el teimpo escribí con la misma intensidad. No es escritura automática, para que el arte parezca verdad y no un folletón hay que trabajar mucho. Cuando acabé, 21 días justos después, lloré de lo mala que era".
Afortunadamente, tiene una hermana gemela, pintora, que le corrige todas sus obras, y le ayuda a pulirlas.
"Los diálogos eran horribles y había salido larguísima. Por suerte, Jo (la hermana) me ayudó a cortar y a corregir la melodía".
"No tengo mucha imaginación, pero una palabra me lleva a una imagen, y esa imagen a otras palabras... Las imágenes van pasando ante mí mientras escribo, como en el cine. Y es siempre un lío controlarlas. Por eso tengo que escribir muy deprisa, porque me da miedo olvidar las cosas que veo..."
Cada una de sus novelas las escribe en 21 días, ni uno más, ni uno menos... La última, que acaba de salir aquí, la escribió en Normandía, que es donde sucede la trama:
"Me fui a Normandía con una mesa y un ordenador. Y todo el teimpo escribí con la misma intensidad. No es escritura automática, para que el arte parezca verdad y no un folletón hay que trabajar mucho. Cuando acabé, 21 días justos después, lloré de lo mala que era".
Afortunadamente, tiene una hermana gemela, pintora, que le corrige todas sus obras, y le ayuda a pulirlas.
"Los diálogos eran horribles y había salido larguísima. Por suerte, Jo (la hermana) me ayudó a cortar y a corregir la melodía".
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