martes, 30 de abril de 2013

Susto poético

Este vídeo nos lo mandó ayer nuestra amiga M., que fue una de las participantes....


             


Lo que más nos gusta es la cara de susto de los que allí están estudiando. Y ese descaro de romper el silencio bibliotecario recitando los limpios versos de Machado. Me habría encantado ser uno de los recitadores, aunque más aún  si los hubiesen, siguiendo a Serrat, cantado... A mí, eso de ponerse a cantar en una situación cotidiana, como pasa en las películas musicales, me parece maravilloso... Creo haberlo dicho ya alguna vez: yo, si tuviese buena voz, las clases las daría cantadas...

Sin embargo, debo confesar que, de haber sido uno de esos estudiantes, no sé si me hubiese gustado que me interrumpiesen de ese modo. De ese modo y de ningún otro. Se ve que si no soy el protagonista, se me agria el carácter. Esto debería consultárselo a un psiquiatra. No lo sé... Por respeto a Machado no les hubiese tirado los apuntes a la cara, pero no tengo claro que hubiese aplaudido...

A mis alumnos, ese mismo día, les leí unos poemas de Diego Reche. Ellos no se asustaron. Tan solo pusieron cara de póker...



EL ESTUDIANTE
(Variaciones sobre un soneto de Lope de Vega)

Estirarse, encogerse, estar ocioso,
enojado, en las nubes, aburrido,
llegar todos los lunes deprimido
tras un fin de semana tormentoso.
Empezar los exámenes nervioso,
enamorado, triste y confundido;
no comprender por qué te han suspendido,
si tu ejercicio siempre es fabuloso.
Mezclar el curso con las vacaciones,
y mantenerte ausente hasta que acabe,
llevar chuletas en los pantalones,
y el buen orientador es esa llave
que te va atravesando evaluaciones;
el profesor que te aprobó, lo sabe.



A LOS TRECE NO ME APETECE

Ha cumplido ya los trece,
y algo extraño le ha pasado,
tal vez se haya enamorado,
pero nada le apetece.
¿Hiciste ya la tarea?
No me apetece.
¿Quieres que te eche una mano?
No me apetece.
¿Jugamos al balonmano?
No me apetece.
Echamos una pelea.
No me apetece.
Y el problema crece y crece,
y su profe se pregunta:
¿Y ahora este con quién se junta
que en el cole no aparece?
No me apetece.
De pronto no le apetece
al resto de compañeros,
hace falta un curandero
porque esta fiebre florece.
No me apetece.
Y el famoso “no apetece”,
se escucha por todos lados,
¿Estarán contaminados?
¿Por qué no desaparece?
No me apetece.
Espero que en mí no empiece,
pues la frase se contagia
parece cosa de magia,
cuando se cumplen los trece.


RETRANSMISIÓN DE UN PARTIDO DE FÚTBOL (2007)

Pone en juego la pelota
Salgado, controla, observa,
manda un pase a ras de hierba,
pero lo corta Zambrota.
En la grada un compatriota
con su bandera lo anima;
hacia el área se aproxima
Raúl, se va de Puyol,
corre, chuta, marca un gol,
todos se le echan encima.
El Madrid marcó primero,
toca despacio Robinho,
mas de pronto Ronaldinho
la roba y a un compañero
le pasa el balón ligero,
Messi se va, no lo pillas,
corre más que las ardillas,
centra, y ahora es Puyol
quien empata con un gol
que no detiene Casillas.
El partido está empatado,
cualquiera puede ganar,
solo es cuestión de inventar
en un poema rimado.
El árbitro no ha pitado
y en tus dedos el balón
sigue el curso del renglón,
sortea los adversarios,
diez versos imaginarios
te pueden hacer campeón.



lunes, 29 de abril de 2013

Nieve de abril

Cuando parecía que ya se había retirado el invierno, en una pirueta inesperada y repentina, aquí lo tenemos otra vez.

Fue primero la lluvia, una lluvia que se anunció en el olor a tierra mojada que nos asaltó la tarde del viernes al bajar del coche, en el aparcamiento del supermercado. Pensábamos que ya no la íbamos a ver hasta dentro de muchos meses, como a un pariente que hubiese emigrado. Nos habíamos despedido de ella con una rara mezcla de alivio y nostalgia anticipada. De alivio, por lo mucho que nos ha visitado este invierno; y con nostalgia, porque sabíamos que esos días luminosos de cielos huérfanos de nubes, limpios y azules, acabarían también, al repetirse cada día, por cansarnos. Y que no tardaríamos en echarla de menos.

Pero no. Aquí está otra vez. Y no solo eso. Sino que ha llegado acompañada de un frío antiguo, que creíamos también definitivamente desterrado.

Y ayer, cuando volvía a casa con el periódico y el pan bajo el brazo, de pronto, la nieve. Unos copos tímidos, menudos y muy suaves. Polizontes en la mañana de abril. Al caer sobre las hojas verdes de los árboles, recién nacidas, se levantaba un murmullo muy dulce, como conversación de novios... Nos quedamos un buen rato allí parados, escuchando lo que se decían. Lamentablemente, duró muy poco esa fantasía. La nieve se transformó en agua, como Dafne en laurel, y se volvió monótono y vano lo que se decían el agua y las hojas. Nieve de abril, ¿adónde has ido?



(misiglo.wordpress.com)


viernes, 26 de abril de 2013

Un poeta

La primera vez que supimos de él fue hace ya muchos años, en una conferencia. No recordamos ni al conferenciante ni lo que nos contó, pero sí uno de los poemas que nos leyó aquella tarde, este:

Tempus fugit

Lo dijeron Horacio y el Barroco:
cada hora nos va a cercando un poco 
más al negro cuchillo de la Parca.
¿Qué es esta vida sino un breve sueño?

Hoy lo repite, a su manera, el Marca:
en junio se retira Butragueño.


Buscamos entonces a su autor. Lo encontramos, compramos un libro suyo. Luego otro. Y desde entonces van entrando en casa sus nuevos poemas, como cosa familiar y querida.

Los últimos que han llegado, los de Átomos y galaxias, nos han estado acompañando esta semana, y ya se han instalado para siempre en esta casa.

Es su autor hombre extraño, antiguo profesor de la Universidad de Granada, montañero que se perdió una vez por las cumbres de Sierra Nevada y reapareció después misterioso y peregrino. Hombre de fe, de familia numerosa y de algunas ideas difíciles de aceptar. Pero, sobre todas esas cosas, es para nosotros el poeta que mejor canta el mundo y sus pequeños afanes, el poeta de las cosas enormes y también de las menudas, de la gracia de la rima, del soneto o el verso libre, del humor y la ironía, de lo ligero y lo profundo... 

Seguramente, si fuese vecino o conocido, no tendríamos trato con él. Pero probablemente eso nos ocurriría con la mayor parte de los escritores que nos gustan, si se diese el caso de llegar a conocerlos y tratarlos. A nosotros nos basta el poeta. A ese querríamos tenerlo siempre a nuestro lado. Porque nos hace en cada uno de sus versos mejores de lo que éramos antes de leerlos, porque el mundo es más hermoso, ancho y deseable cuando él nos lo canta...



(amazom.com)


Cuervos

Han bajado al rastrojo
llevados por su instinto: buscarse el alimento,
llegar vivos a cada atardecer, reproducirse, repetir el ciclo
que desde los orígenes del tiempo
les impone su especie. Ni felices
ni tristes, van y vienen sobre el campo
invernizo. No saben que lo que están haciendo es vivir. No sospechan
el simbolismo funeral del negro,
ni que su vuelo pronostica lluvia,
ni lo que significa "Nevermore".
Y menos todavía
que en este instante están imitando un Van Gogh.



Carballo

Te debo una palabra, compañero,
viejo carballo que cada mañana
me saludas detrás de la ventana
en tu idioma silvestre y pajarero.

Por esa especie de fidelidad
que acompaña y anima mi labor
diaria, por el cálido rumor
con que me asistes en mi soledad,

que te visiten lluvias oportunas,
que el favor de los soles y las lunas
prolongue muchas décadas tu edad,

que cada renovada primavera
traiga a la intimidad de tu madera
algo así como la felicidad.



Avecedario

La golondrina, aguzada
como un flechazo de Amor;
el mirlo madrugador,
gayarre de la enrramada;
la tórtola que, enlutada,
borbota su desconsuelo
en Fontefrida; el mochuelo
dando ejemplo de atención.
Y los gorriones, que son
la calderilla del cielo.



Almofrey

Desde los misteriosos
orígenes del tiempo
vienen tus aguas in-
terminables fluyendo

por este sonoro 
túnel, oscuro y fresco,
de inveterados robles,
avellanos, fresnos.

Inmóvil en tu orilla,
largamente contemplo
cómo transcurres, siempre
el mismo y siempre nuevo.

¿Inmóvil? -No; que no
me engañe ningún sueño
de permanencia: yo
también estoy corriendo;

en mí todo se va;
yo también estoy hecho, 
como tú, de las aguas
fugitivas del tiempo.

Pero yo me iré y tú
continuarás fluyendo
por este túnel, siempre
el mismo y siempre nuevo.



Programa

-Nunca contar en norteamericano.
-Que no me gane nadie a perdedor.
-Ser firme en preferir hechos a mano
los zapatos, los versos y el amor.
-Nunca olvidar que ser un artesano
capaz y honrado es ser más que el mejor.
-Y, aunque la necedad me llame necio,
no confundir jamás valor y precio.



Regalos

Despiertas y te asomas a la mañana intacta:
una luz recién hecha -alguien te quiere-,
el paisaje, la gente, pájaros, nubes, perros,
el "partido del siglo" de esta semana, flores,
frutas, montañas, vinos, músicas, librerías,
fotos de Raquel Welch y de Audrey Hepburn
y veinticuatro maravillosas horas nuevas
para en ellas vivir, vivir.

Y te das cuenta
de que todas las noches dejan en el balcón
verdaderos regalos. A su modo
todas las noches son noches de Reyes.



Teofanía

El mismo Dios que se manifestó
a Moisés en el monte Sinaí
entre truenos y espanto, a mí
también se mostró,
aunque con diferente mise en scène.

Fue el 70 y en Méjico. Aquel día
pude intuir el esplendor divino
-Verdad, Belleza y Bien
uniformados de amarillo- en
-¿cómo lo explicaría?-
aquella luminosa melodía:
Gerson, Pelé, Tostao y Rivelino.

No era un milagro, ya, pero a mí me 
hizo tener un poco más de Fe.





(futebolemfotos.blogspot)











jueves, 25 de abril de 2013

Tersites

Hoy ha visto la luz el BLOG en el que vamos a seguir escribiendo artículos los miembros del Tersites. 

Como en el periódico algunas opiniones son consideradas ahora pecaminosas e improcedentes -por ejemplo cualquiera que ponga en duda la valía y honradez de nuestras santa presidenta-, nos hemos ido con la música a otra parte, en concreto a este blog que ha levantado L. -muchísimas gracias, compañero- y en el que hasta van a poder leerse, en sus archivos correspondientes, todas las cosas que llevamos escritas - a lo tonto y a lo bobo- desde hace ya varios años. Y estamos por eso como chiquillos con zapatos nuevos.

En La Tribuna, en el sitio que ocupábamos los jueves, escribe ahora un señor de cuyo nombre no quiero acordarme que, por ejemplo hoy, alaba el gran sacrificio que ha hecho toda esta semana nuestra santa presidenta con su viaje a China. A pesar de lo malos que son los comunistas, allí está ella, haciendo de tripas corazón, por el bien de todos nosotros. ¡Qué gran mujer! 

Desde luego, con artículos así no cabe duda de que el periódico ha mejorado mucho. Yo me he muerto de la risa leyéndolo...



(detroiaaitaca.wordpress.com)





miércoles, 24 de abril de 2013

Abecedario

El domingo por la mañana leyó A. un artículo en el que se afirmaba que caminar es sanísimo. Mucho más que correr de aquí a Lima. Y tanto le gustó ese texto que, por la tarde -ay, las tardes venenosas de los domingos-, cuando se fue P. a patinar, me anunció solemne y sin derecho a réplica:

-Ahora vamos a irnos tú y yo a dar una buena caminata...

Como no aprobó la ropa que yo había escogido -básicamente la misma que llevo por casa-, fue hasta el armario, me vistió de "hombre decathlon" y ya nos salimos al melancólico domingo vespertino.

Al salir del portal le pregunté a A. que si no se había fijado en el espejo del ascensor, que a mí me había dado la impresión de parecernos a los del quinto, una de esas parejas maduras que salen las tardes ociosas a comerse las aceras, y caminan con una energía y una determinación que yo, la verdad, estaba lejos de tener.

-A mí esas gentes me dan hasta miedo- le confesé.- No creo que pueda estar a su altura... Y además vamos a parecer mayores...

Me recordó A. que seguramente gran parte de esas parejas son más jóvenes que nosotros, y comenzó a caminar como si tuviésemos un destino.

-Ya verás qué bien nos va a sentar este paseo...

No habríamos dado ni diez pasos cuando, en la primera esquina, tropezamos con A. Se sorprendió un poco al vernos tan deportivos. Le explicamos lo del artículo y charlamos un rato. Nos despedimos con grandes cortesías y, a los veinte pasos contados, en la esquina siguiente, nos encontramos con B., C. y D. Mantuvimos con ellos una conversación semejante a la anterior y volvimos a arrancar.

De nuevo en la ruta, avanzamos unos metros y giramos a la izquierda, hacia el Parque Lineal.

Estábamos a punto de alcanzarlo cuando distinguimos a E. Estaba dando un paseo con el perro y el transistor, escuchando el partido del Alba. Repetimos conversación, aunque aproveché, para darle variedad al discurso, que deberíamos estar los tres en casa, por aquello que decía Pascal de que todos los males le vienen al ser humano por no saber quedarse en su cuarto tan ricamente. Y que por andar por ahí, podía, en un descuido, perdérsele el perro a E., y al Alba su partido, y a nosotros atropellarnos un coche, por ejemplo...

Me miraron espantados pero no dijeron nada. Nos despedimos de E.

Deambulamos después un rato por uno de esos paisajes truncados que ha dejado la explosión de la burbuja inmobiliaria -bloques de pisos medio deshabitados y solares rodeados de aceras y farolas pero llenos de zarzas-. Andaban también por allí F. y G., también disfrazados de deportistas. Son grandes partidarios de estos paseos. Mientras hablaban con A. de los grandes beneficios de esta peripatética actividad, no dejaron de dar saltitos ni un momento. Me pusieron de los nervios. Les conté también lo de Pascal y la posibilidad de morir atropellados y nos separamos al fin.

Luego fue H., que venía de vistar a su padre, y más tarde, I.,  J. y K., que se iban al cine; y en la glorieta L. y Ll., que después de todo el día en casa habían salido a que les diese el aire. Ya en el paseo, nos paramos con M. y con N. y muy cerca de casa con O., P., Q. y R. que acababan de llegar de la playa. A S. y a T. los encontramos en el portal, y en el ascensor, que subían del garaje, coincidimos con U., W. y Z.

Entramos en casa agotados.






martes, 23 de abril de 2013

Día del libro

Lo acabo de ver en La escuela de los domingos, una página maravillosa sobre cine. Y, plagiario, he copiado la idea...


(André Kertész)

(André Kertész)

(André Kertész)

(Sin identificar)

(Sin identificar)

(André Kertész)

(André Kertész)

(André Kertész)

(Sunne Jonsson)

(André Kertész)

lunes, 22 de abril de 2013

La primavera, al fin

Casi sin que nos diésemos cuenta, han vuelto las hojas verdes a los árboles de nuestra calle. De la noche a la mañana, cesaron las lluvias, los vientos enconados, los cielos ceñudos de nubes oscuras... Nocturno y  silencioso, levantó su campamento el invierno, largo y crudo, y se fue sin despedirse. Al amanecer, cuando salimos de casa todavía somnolientos, nos encontramos con un aire tibio y perfumado. Luego, al mediodía apareció un calor demasiado entusiasta para un mes tan delicado como abril. 

Así estuvimos unos días, un poco confundidos por esas temperaturas que nos obligaron a revolver en el fondo de los armarios para rescatar las camisetas de manga corta, los pantalones de tejidos más ligeros. Dejamos de lado las botas y recuperamos zapatillas, deportivas y bambas.... Se veía a la gente más alegre por las calles, favorecida con esas ropas recuperadas y ligeras y esa luz de verano prematuro que caía vertical sobre nosotros.

A los pocos días, se calmaron unos cuantos grados esas temperaturas exageradas, como si alguien les hubiese enseñado el calendario y les hubiese recordado que no fuesen tan impacientes, que aún faltan varias semanas para que sea razonable tanta intensidad...

De modo que ya está aquí la primavera, las mañanas frescas, los mediodías tibios, las tardes templadas... Y cuando bajamos la basura, echa uno de menos no tener un perro, o el vicio de fumar, para poder quedarse un buen rato ramoneando por el paseo, bajo las hojas nuevas de los árboles, rodeados del silencio de estas noches de tierna primavera...