martes, 22 de noviembre de 2016

El misterio de las palomas muertas

Me hizo caer en la cuenta un compañero, al entrar al instituto. En el pequeño jardín que hay a la derecha se veían unas plumas, como si alguien hubiese despanzurrado un cojín.

-Tiene que haber por aquí algún ave de presa, mira qué ha hecho con esas dos palomas...

Luego, cuando volvía por el carril-bici, tuve que esquivar el cadáver de otro par, estas sin desplumar, como si estuviesen dormidas. Me fijé mejor y vi que sobre el césped del parque había media docena, en la misma posición. Y un poco más adelante, una víctima más, esta también medió devorada, como las del instituto.

Y el domingo pasado, en el paseo que nos solemos dar A. y este que esto escribe, por hacer algo de ejercicio, de nuevo el mismo panorama. Contamos más de una docena. Caídas sobre la arena unas, otras flotando en el agua muerta de la fuente. Empezamos a hacer cábalas.

-A lo mejor anda alguien por ahí echándoles veneno -aventuró A.- Las palomas no son muy populares.

-A mí me parece un caso evidente de asesinato en serie. Debe de haber por aquí una paloma psicópata, que las va matando una a una. Y lo de despanzurrar a algunas lo hará para despistar a la policía de las palomas. Seguramente ya andará ocupándose del caso el Maigret del mundo colombino-dije yo.

-Me parece que lees demasiadas novelas policiacas.

Seguimos así un rato. A. que si a lo mejor habían sido los fríos repentinos de los últimos días; yo que tal vez habrían caído fulminadas por un ataque al corazón, pues también tendrán las palomas sus dolencias coronarias, por qué no...

Vimos un par de fiambres más y, al lado de la última, un grupo de compañeras que picoteaban en la hierba con total despreocupación.

-Míralas -avisé a A.- Esas seguro que saben algo, las muy pellejas. Se nota que están disimulando...Vamos a interrogarlas...

Entonces me cogió A. del brazo y me hizo caminar un poco más deprisa, y cambiar de tema.

Pero yo sigo dándole vueltas a la cabeza a esas muertes misteriosas, y continúo albergando teorías de todas clases. Tan cerca de nosotros a todas horas, animales urbanos como nosotros, seguro que se parecen más de lo que nos gustaría y mucho más de lo que podemos imaginar. De manera que yo sigo en mis trece. Ni ave de presa ni veneno ni frío que valga. Eso ha sido un asesinato en toda regla.


2 comentarios:

  1. Teneis que investigar si hay gatos por alli. Algunos son buenos cazadores. Puede que no les haya dado tiemoo a comerselas. Es mi teoria felina. Cada uno con lo suyo

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  2. No habíamos pensado en eso, amiga Lourdes. Entonces, lo del asesinato entre palomas, ¿tú tampoco lo ves?

    Un abrazo muy grande.

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