jueves, 22 de noviembre de 2012

Efectos colaterales de la crisis II


Últimamente voy hecho un pincel. A causa, también, de la crisis. Me explico.

A mí no me gusta comprar ropa, y si voy vestido es porque tampoco me parece bien salir a la calle desnudo, ni andar por la casa así... De manera que tengo en mi armario mis camisas, mis pantalones y mis jerséis, y un cajón con la ropa interior y los calcetines. Compro esas cosas muy de tarde en tarde, porque luego me duran mucho, casi siempre en las rebajas del verano o tras las navidades. Este julio, por ejemplo, me compré una cazadora que valía noventa euros por quince. Casi le doy un abrazo a la dependienta cuando me explicó lo rebajada que estaba esa prenda y me informó de su antiguo precio. Pero yo me visto con cualquier cosa, la que sea. Según A. esto no hace falta decirlo, pues salta a la vista.

A nosotros mi madre nos compraba la ropa en el supermercado de Hunosa, que en cuestiones textiles fue un verdadero precursor de los almacenes chinos de ahora, o nos tejía ella misma los jerséis, y a mí eso siempre me ha parecido bien.

Sin embargo, en estos últimos tiempos se está llenado ese armario mío de tejidos de alta calidad, de ropas finas, exquisitamente confeccionadas, cortadas y cosidas , y todo a causa de la crisis. Por culpa de esta, cada semana cierra en esta ciudad una franquicia de una firma de alta costura, y allí va A. y vuelve con algo para mí. Ella no se compra nada porque ha descubierto algo de lo que yo vengo avisándola desde hace  mucho tiempo, y es que su fondo de armario es abisal, de una profundidad de vértigo, y ahora acostumbra a sumergirse en él y sale de allí con cosas de las que ya no guardaba memoria y que vuelven a estar de moda. Sin embargo, para mí siempre descubre algún chollo: un camisa de cuello mao de Desigual -que el sábado pasado liquidó de un modo contundente todo su stock-, un jersey de..., ahora no me acuerdo -voy a levantarme para ir a verlo en el armario-... Ya está, un jersey de Roberto Verino, etc., etc.

En fin, que como esto se prolongue mucho, al final seremos muy pobres pero yo me habré convertido en un verdadero dandy...

 

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